miércoles, 27 de mayo de 2015

* RAY CHARLES * (1930 - 2004)

Los ojos del corazón

El nombre Ray Charlesse lee en una estrella del Camino de la Fama en el Hollywood Boulevard de Los Ángeles. Es sinónimo mundial de superestrella. Su busto de bronce tiene su propio santuario en el Playboy Jazz Hall of Fame. También hay bronce en el medallón hecho especialmente para él por la república de Francia, en nombre de su pueblo. En cualquier salón de la fama que tenga que ver con la música, ya sea rhythm and blues, jazz, rock´n´roll, gospel o country and western, este nombre aparece visiblemente destacado, rodeado de premios y distinciones. A pocos años de su desaparición física, Ray Charles dejó su nombre grabado a fuego en un arte que le dió sentido a su vida: la música. "Nací con la música en mi interior. Esa es la única explicación que conozco", reconoció en más de una vez. Y es lo único que realmente importa para disfrutar de su obra, inmortal y placentera. Este grandioso pianista y cantante fue uno de los más importantes músicos estadounidenses del siglo XX, precursor indiscutido de la música soul (una mezcla de estilos y géneros preexistentes, como el gospel). Recibió en vida 12 premios Grammy por temas como Hit the Road Jack, I Can´t Stop Loving You y Busted, pero su gran suseso lo tuvo en la década de 1950 cuando empezó a experimentar con la fusión entre el rhythm and blues y el gospel, género de carácter espiritual y religioso. El valor de su trabajo trasciende el plano artístico; con su arte Ray Charles ayudó a integrar racialmente el país durante los años 60 y se convirtió en uno de los primeros músicos afroamericanos en tener el control artístico de una compañía discográfica.
Antes de consagrarse como el exitoso músico que fue, Ray Charles tuvo una vida dura, con aristas trágicas. Ray Charles Robinson nació el 23 de septiembre de 1930 en Albany, Georgia, al comienzo de la Gran Depresión, suseso que afectaría a todos los países de Occidente. Ese mismo año, otro nativo de Georgia. Hoagy Carmichael, grabó Stardust, canción que se convirtió en un clásico de todos los tiempos. Curiosamente, ambos cruzarían sus pasos más adelante, cuando en 1979 Ray Charles interpretó en la cámara de diputados, a solicitud del Estado de Georgia, la canción elegida para representar al estado: la versión de Ray de Georgia On My Mind, escrita por Howard Hoagy Carmichael, quien se encontraba muy enfermo para asistir al evento y escuchó todo por teléfono.
La familia de Ray era muy pobre; su madre Aretha Williams, era campesina y Robinson Bailey, su padre, trabajaba en el ferrocarril como mecánico. Su padre tenía paralelamente tres familias más y Aretha debió cuidar sola de la familia, con enormes sacrificios. El pequeño Ray pasó su niñez en la sureña Greenville, Florida, donde se hizo amigo de Wylie Pitman, un vecino que tocaba el piano en un antro donde sonaba todo tipo de música. Allí comenzó a incorporar el sonido del blues, el boogie y las big bands; el gospel le llegó en la iglesia Bautista Shiloh y el blues rural por otros músicos como Tampa Red. Por entonces, ocurrió un trágico accidente que marcó la vida de Ray para siempre. Con sólo seis años, cuidaba a su hermanito George, dos años menor, y un día, mientras ambos jugaban, George se ahogó en la enorme tina llena de agua donde su madre lavaba la ropa. La desgracia lo afectó duramente y poco después su vista empezó a fallar; se le diagnosticó un glaucoma, que su familia no pudo tratar por cuestiones económicas y quedó ciego a los siete años.
Su madre, mujer pragmática, hizo cuanto estaba a su alcance para que Ray pudiera salir a flote. Le daba quehaceres en la casa y otros trabajos en la zona rural que habitaban, como cortar leña para la cocina. Esto provocaba las quejas de los vecinos, pues lo consideraban un abuso. La madre del pequeño Ray se defendía diciendo que su hijo era ciego, no estúpido, y que debía continuar aprendiendo a hacer cosas, no sólo para sí mismo sino también para los demás. Como si tantas desdichas no bastaran, Ray perdió a sus padres a temprana edad: su madre murió en 1945 y su padre, tres años más tarde. Pese a todo se las arregló para abrirse camino aún con sus desventajas: vivir en el sur de Estados Unidos y tener origen africano, además de estar ciego y sin padres.
Entre 1937 y 1945, el jóven Ray estudió en la escuela estatal para sordos y ciegos de St. Agustine, otra localidad de Florida. Allí aprendió de todo: desde a reparar radios y autos, hasta a leer y componer música (usando el sistema Braile) y a tocar varios instrumentos, como el piano y el saxofón. "La diferencia con los niños videntes que aprenden una canción, es que los ciegos tenemos que tocar las notas, entenderlas y luego memorizarlas para finalmente poder tocar la melodía. No se puede tan sólo sentarse y tocar mientras se va leyendo". Este detalle contribuyó a desarrollar una de sus principales habilidades musicales: la capacidad de improvisación.
Ray dejó la escuela a los 15 años y se mudó a Jacksonville decidido a ganarse la vida como músico. Obsesionado por el trabajo, aceptaba todo empleo que se le ofreciera en cualquier parte de Florida, en bandas o como solista: su música y presencia escénica guardaban ciertas influencias de sus ídolos Nat King Cole y Charles Brown, combinación que lo tornó en una pequeña estrella local hasta mudarse en 1947 a Seattle, Washington; allí conocería a Quincy Jones (compositor, director, productor y más), quien por aquel entonces tenía 14 años. Su primer mecenas, el cantante Wynonie Harris, lo pus en contacto con la industria discográfica y así fue contratado por Ahmet Ertegün, un productor del sello Atlantic que quedó maravillado con su talento. En esa ciudad Ray Charles Robinson renació como el Ray Charles que dejó su huella en la música, a través de su peculiar modo de tocar el piano, sus cualidades vocales y una acertada mélange de jazz con gospel y blues, aderezado a través de los años con matices de pop, rap urbano y country que constituye su peculiar e indomable estilo.
En Seattle formó el McSon Trío; el nombre se inspiró en su guitarrista,G. D. McKee, y el "son" provenía de su propio apellido. El primer simple del conjunto data de 1949 y se llamó Confession Blues, acreditado al trío Maxim (una variante fonética de McSon). El segundo fue Baby Let Me Hold Your Hand, grabado en Los Ángeles en 1950 con músicos de Nat King Cole. Esta vez el crédito fue para Ray Charles Trío. Gracias a esta última canción, en 1951 consiguió introducir el primer álbum en la lista de los diez primeros en ventas de Estados Unidos. El camino al éxito comenzaba a allanarse.
Los temas del trío no tardaron en triunfar en las listas de la entonces denominada "música racial", luego conocida como rhythm and blues. Ray decidió aprovechar el éxito y no tardó en mudarse a Los Ángeles, donde tendría más oportunidades de afianzarse y crecer. Allí se unió a la banda dirigida por el guitarrista Lowell Fulson, de la que llegó a ser director musical, si bien al tiempo, después de dos años de intenss giras, abandonaría el conjunto para seguir su propio camino. En 1953 firmó un nuevo y mejor contrato con Atlantic Records y volvió a mudarse, esta vez a Nueva Orleans, para trabajar con el famoso guitarrista Eddie Guitar Slim Jones como pianista y arreglador, unión que daría vida a la conocida The Things That I Used To Do. En una audaz maniobra, comenzó a tomar el control artístico de sus discos y convenció a los ejecutivos de Atlantic Records de que lo dejaran grabar con su propia banda en giras y no con las del estudio, práctica usual en la firma. Así, empezó a grabar arreglos largamente probados en las giras del circuito del rhythm and blues. La entusiasta respuesta del público le dió la razón y en Atlantic no tardaron en brindarle el completo control artístico de sus grabaciones, sobre todo después del éxito de The Things..., la canción más importante del rhythm and blues de 1954, seguida de una serie de inolvidables éxitos como I Got a Woman, Hallelujah I Love Her So, Drown In My Own Tears y la famosísima What´d I Say (la primera en superar el millón de copias vendidas) que lo llevaron al tope de la fama a fines de los 50. En estos temas Charles secualarizó la música religosa negra, o mejor dicho fusionó el fervor del gospel con la narrativa del blues, lo que escandalizaba a los seguidores más ortodoxos, no habituados a escuchar cantos acerca de amores profanos en tonos eclesiásticos. Charles siguió en esa dirección y poco a poco fundió el gospel con variadas armonías jazzeras. The Great Ray Charles (1957) fue un álbum de jazz, seguido de otros no tan exitosos y luego por The Genius Of Ray Charles (1959), título que le valiera su sobrenombre.
Lo que vendría tras su show en el Newport Jazz Festival de 1958, con dos joyas como (The Night Times Is) The Right Time y sobre todo la citada What´d I Say, terminó por consagrarlo como grande entre los grandes y arquitecto de lo que luego se conocería como soul music. El álbum grabado en vivo pasó a ser su mayor éxito, y es considerado una prueba de su carisma y potencial de convocatoria, elementos diferenciales que con el paso del tiempo lo llevaron a colaborar con artistas de diversos estilos. 
Llegados los años 60, Ray Charles ya gozaba de gran popularidad. Uno de sus primeros movimientos fue dejar Atlantic para aceptar la oferta más ventajosa de ABC Records, un sello nuevo pero con gran potencial (tenía el respaldo del canal ABC y de los estudios Paramount), que le ofreció un suculento contrato. Para dar una idea de la fama de este artista, el 21 de noviembre de 1960 cuatro de sus temas estaban entre los 100 mejores de la revista Billboard: Georgia On My Mind, Come Rain Or Come Shine, Ruby y Hard-Hearted Hannah. Curiosamente, ninguna era de la autoría de Charles, quien había dejado la composición en segundo plano para cantar temas de otros. Georgia On My Mind, uno de sus logros más arrolladores (con él ganó su primer Grammy), fue uno de sus primeros simples para ABC. Em1961 le siguió la célebre Hit The Road Jack. En esa época Ray pasó a ganar buen dinero y a cobrar mucho más por sus presentaciones. Eso le permitió seguir evolucionando: contrató más músicos y formó su propia big band, con la que grabó arreglos espectaculares, marco ideal para su voz y su piano. Charles estaba ganándose al público blanco, algo que lograría del todo en 1962 al grabar éxitos country en su osado disco Modern Sounds in  Country and Western Music.
Tras su conversión al country, sus canciones se volvieron aún más eficaces, comercialmente hablando. Genius Hit The Road (1961) fue uno de los primeros álbumes conceptuales (cada tema estaba dedicado a un estado de los Estados Unidos). Su mejor álbum seguramente fue Genius + Soul = Jazz (1960), recopilación de baladas con arreglos orquestales del mítico Quincy Jones, como el instrumental One Mint Julep y Unchain My Heart, aunque en términos de ventas Modern Sounds... lo superara, seguido por Ingredients in a Recipe For Soul (1963). Por un par de años Charles no careció de inspiración, y siguieron You Don´t Know Me y You Are My Sunshine (1962), Take These Chains From My Heart y Busted (1963)
Las constantes presiones de la industria y de su entorno, así como su propia personalidad terminaron jugándole en contra. En 1965 Ray fue arrestado por posesión de heroína, a la que había sido adicto durante casi 20 años. Si bien aquel era su tercer arresto, pudo evitar la cárcel. Para abandonar el hábito debió acudir a una clínica de Los Angeles, donde luchó durante un año. Fue la única pausa en su larga carrera. Cuando salió del proceso, volvió a la fama por medio de Let´s Go Get Stoned y su álbum Cryin´Time en 1966. Volvió a su agenda habitual de giras durante diez meses y lanzar uno o dos álbumes cada dos años. La década culminó con su apoyo a Martin Luther King Jr. y su combate contra la discriminación racial.
De a poco, Charles mutó su sonido soul por otro más vecino al pop, que incluía arreglos de guitarra, acorde con el gusto de la época, y que al tiempo influenciaría a artistas como Joe Cocker, Steve Winwood o Van Morrison, entre otros. A mediados de los 70 fundó la compañía Crossover, que editaba discos a través de Atlantic Records. Su presencia en las listas desde esa época fue constante, aunque no tan arrasadora.
Incansable, creativo, inquieto, Ray siempre siguió adelante, con ojos que no veían pero con un corazón que sin dudas sentía. Como toda carrera, la de Ray tuvo altibajos. Más allá de eso, aún ostenta un récord difícil de igualar: su obra figura en los rankings de cada década a partir de 1950. En la última etapa de su trayectoria, tuvo un destacado rol en la exitosísima comedia musical The Blues Brothers (1980), junto a otras estrellas como Aretha Franklin y comediantes como John Belushi y Dan Aykroyd. Además fue la inspiración de la película biográfica Ray (2004), éxito de taquilla en todo el mundo, donde fue encarnado por Jamie Foxx. En 2004, tras sufrir una operación de cadera, Ray Charles se encontraba ansioso por estar otra vez frente a un auditorio: "Si, voy a seguir haciendo shows y giras, está en mi sangre. Hasta que el buen Señor baje mi telón, eso será lo que haré. No voy a vivir para siempre. Soy consciente de ello. Pero también entiendo que no es una cuestión de cuánto viva, sino de cuán bien lo haga". A pesar de su entusiasmo, el destino tenía otros planes: el 11 de junio de 2004 falleció a causa de un problema hepático. Tenía 73 años y dejó 12 hijos y 18 nietos. Su álbum final, Genius Loves Company, se editó dos meses después de su muerte e incluía dúos con artistas que lo admiraban: B. B. King, Van Morrison, Willie Nelson, James Taylor, Gladys Knight, Michael McDonald, Natalie Cole, Elton John, Bonnie Raitt, Diana Krall, Norah Jones y Johnny Mathis. Obtuvo ocho premios Grammy. Ray Charles trascendió todos los géneros musicales que encaró. Puso los cimientos del soul. Se dedicó -y con talento- al country. Su habilidad para el repertorio melódico se advierte en versiones de temas como Some Enchanted Evening o Till There Was You. En cuanto al pop, sus interpretaciones de Yesterday o Eleanor Rigby de los Beatles son espléndidas. En jazz también se destacó, no sólo en el piano sino también en el saxo alto. Su álbum The Genius After Hours es una de las joyas de catálogo de Atlantic. Ray también tuvo ocasión de probar con la ópera, y registró dos versiones de Porgy And Bess, e incluso ha grabado himnos patrióticos como America The Beautiful. Pura energía -que no se apagó ni aún en los años finales- Charles definió que era el soul a la revista Time en 1968: "Es una fuerza que puede iluminar una casa. Viene de un sentido de intimidad, de saber dónde has estado y lo que eso significa. El soul es una forma de vida, pero siempre de la manera difícil". Conceptos que muestran el coraje y la determinación que aplicó no sólo a su obra, sino a todos los actos de su existencia.

- DISCOGRAFÍA BÁSICA -


 1957 - Ray Charles
El álbum debut de Ray para Atlantic está cargado de exitosos temas, que ya habían sido número uno en los rankings del R&B, como I Got a Woman, A Fool For You y Down In My Own Tears. Editado en 1957 como Ray Charles, fue relanzado en 1962 bajo el título Hallelujah I Love Her So.








 1958 - Ray Charles At Newport
Este disco en vivo fue grabado el 5 de julio de 1958 en el Newport Jazz Festival, show que marcó la iniciación de Charles en el circuito de jazz. Ocho canciones que son un fiel reflejo de las cualidades del músico.









 1959 - The Genius of Ray Charles
Compuesto por temas como Come Raine, or Come Shine o When Your Love Has Gone, este disco genial ganó en 1960 el Grammy a la "Mejor interpretación vocal" y la canción Let The Good Times Roll a la "Mejor performance de rhythm & blues".









2001 - Genius Loves Company
Ray canta en su último trabajo, una docena de dúos con artistas de todos los géneros, seleccionados por él. Entre ellos B. B. King, Norah Jones, Elton John y Bonnie Raitt, entre otros.

martes, 13 de enero de 2015

* ROBERT JOHNSON * (1911 - 1938)

Auténtica Leyenda

En los Estados Unidos, se denomina región del Delta al área pantanosa interior situada aproximadamente entre los ríos Mississippi y Yazoo, y entre las ciudades de Memphis, al norte, y Vicksburg, al sur. Pese a su nombre, y aunque se encuentra relativamente cerca de Nueva Orleans, esta región no tiene nada que ver con el delta del Mississippi propiamente dicho, donde el gran río vierte sus aguas en el golfo de México. Es en esta zona marcada por la esclavitud y por las consecuencias de su abolición a partir de 1865, donde nace en los años 20 del siglo pasado el llamado "delta blues". Se trata de una de las tendencias fundacionales del género, caracterizada por una interpretación casi siempre en solitario y por el empleo de ritmos lentos y muy marcados, con un canto vehemente y pasional, a veces combinado con interludios de armónica y acompañado con acordes de guitarra tocada muchas veces al modo slide -deslizando un tubo de metal o de vidrio sobre las cuerdas.
Como todos los géneros de la música popular que consiguen perdurar en el tiempo, el delta blues tuvo muchos grandes intérpretes entre los que se destacan el pionero John Lomax, Arthur Pop Crudup, David Honeyboy Edwards, Son House, Skip James o Henry Sloan. Pero tuvo un solo rey, y fue, sin duda, Robert Johnson. Con todo merecimiento, fue considerado un símbolo de la cultura popular estadounidense, cuyo talento como compositor, letrista, cantante y guitarrista marcó varias generaciones de músicos de blues y rock pese a que sólo vivió 27 años y grabó apenas 29 canciones. Fueron un puñado de grandes temas que, si bien no integran ninguna lista de clásicos del blues, han sido adaptados en múltiples ocasiones por músicos de rock como Eric Clapton, Steve Miller, Keith Richards de los Rolling Stones o Jimmy Page de Led Zeppelin, entre muchos otros.
En el mundo de la música popular se suele abusar del adjetivo "legendario". En el caso de Robert Leroy Johnson sin embargo, el calificativo resulta exacto: su temprana muerte y su enigmática existencia, de la que apenas se conocen unos pocos datos, han ayudado a convertirlo en una leyenda. En su biografía se mezclan mitos y hechos reales con muy pocas posibilidades de discernir dónde está la frontera entre ellos. En este sentido el relato oficial tradicional dice que Johnson fue un jóven negro, nieto de esclavos nacido en Hazlehurst (Mississippi), cuya pasión por el blues lo condujo a un encuentro -dice el mito- con el mismísimo Satanás. O, por lo menos, a un cruce de caminos, cerca de la plantación de Dockery, donde fue a encontrarse a medianoche con un ser de gran estatura. El presunto Demonio tomó su guitarra, la afinó y se la devolvió, concediéndole con este gesto el don de tocar, cantar y componer blues mejor que nadie. Johnson había vendido su alma al diablo. En menos de un año, ya era considerado el rey del delta blues.
Pese al éxito y la fama alcanzados gracias a su habilidad -innata o sobrenatural- Johnson siguió viviendo atormentado, perseguido por terribles pesadillas y por una angustia insoportable durante el día, un estado depresivo que solo tenía alivio cuando componía o interpretaba su música. Pocos meses antes de plasmar el triunfo de su arte en una actuación en el Carnegie Hall de Nueva York -actuación que parecía llamada a ser memorable- se conoció la terrible noticia de su muerte. Había sido envenenado por el marido de una de sus amantes, o quizá de una ex novia, en un ataque de celos.
En sus conciertos solía utilizar el extraordinario "gancho" de su música para seducir a alguna mujer del público, que elegía desde el escenario y no dejaba de mirar durante toda la velada, especialmente cuando cantaba los versos más apasionados. Esa habilidad seductora, aumentada por la capacidad multiplicadora de la radio y los fonógrafos, es sin duda, uno de los secretos de éxito comercial de Johnson, que contaba con multitud de admiradoras que lloraban con las letras de Love in Vain o Kindhearted Woman Blues y se emocionaban con su voz insinuante y cautivadora. Esa misma pericia conquistadora también debió ser la causa de su muerte.
En 1936, Johnson se puso en contacto con H. C. Speir, conocido como el padrino del blues, propietario de una tienda de discos en Jackson (Mississippi) y responsable del lanzamiento de las carreras de muchos artístas de blues durante los años 20 y 30. El guitarrista quería poner a prueba la capacidad de su música para trascender los círculos estrictos del blues. Ya sabía lo que era llenar salas en Nueva York, Chicago o Detroit, pero estaba convencido, como así fue, de que era capaz de acceder a un público más amplio, y eso solo podía hacerse grabando discos de acetato. Speir sólo le grabó un disco de prueba, pero, asombrado por la técnica interpretativa de Johnson, lo recomendó a Ernie Oertle, un cazatalentos del sur que se lo llevó a San Antonio (Texas) en noviembre de 1936 para grabar lo que sería su gran legado para la posteridad.
Desde las primeras grabaciones, los encargados de la compañía quedaron admirados por la capacidad de Johnson, quien expuso todo su repertorio de ritmos, contrapuntos, glissandos -arreglos sonoros basados en el desplazamiento- y fraseos slide con la guitarra, y su amplísimo registro vocal desde el falsete más hiriente hasta los graves más intimistas y, sobre todo, un puñado de obras con una variedad temática y musical que desafiaba las leyes tradicionales del blues sin traicionar la esencia propia del género.
En junio de 1938, Johnson se desplazó a Dallas para registrar su segunda y última tanda de grabaciones, amparado por el moderado éxito de uno de sus primeros discos -Terraplane Blues-, que se publicó en marzo de aquel mismo año y vendió unas 5.000 copias. Se lo veía menos angustiado de lo habitual, bastante satisfecho por los derroteros positivos que había tomado su carrera, y muy amigo del alcohol, de las excentricidades y, sobre todo, de las mujeres casadas y comprometidas.
El 13 de agosto de 1938, en Greenwood (Mississippi), los testigos recuerdan haber visto a Johnson incapaz de tocar pese a la animada audiencia. Trasladado a una cama, vomitando sangre y retorciéndose de dolor, murió tres días después. Algunos dijeron que finalmente Satanás había ido a buscar su alma. Pero la realidad es que el rey del blues vio su vida segada en plena juventud por la ingestión de un whisky envenenado con estricnina por el principal damnificado de su última aventura amorosa, a pesar de que el informe médico oficial asegurara que había muerto de sífilis. Treinta años después, en el transcurso de la investigación privada de un biógrafo de Johnson, el presunto asesino acabó reconociendo el homicidio, aunque no fue denunciado por ello. De esta manera, el informe médico redactado aquel 16 de agosto de 1938 muerte causada por sífilis quedó como versión oficial de su fallecimiento.
A pesar de sus escasos 27 años de existencia, Johnson dejó una huella imborrable en el mundo del blues y en el de la música popular en general, convirtiéndo un género oscuro y restringido a un sector concreto de la sociedad estadounidense en un auténtico fenómeno de masas que, además, vivió una época dorada tras la Segunda Guerra Mundial, y que se transformó en la simiente de un nuevo género, el rock´n´roll, llamado a ser la música hegemónica de la segunda mitad del siglo XX. Por esa razón El rey del blues también es considerado el abuelo del rock.


- DISCOGRAFÍA BÁSICA -


1990 - The Complete Recordings
Lanzado por Columbia Records, este álbum doble compilatorio llegó a vender más de un millón de copias. Al año siguiente de su lanzamiento fue premiado con un Grammy por "Mejor álbum histórico".








2004 - Me and Mr. Johnson (Eric Clapton)
Tributo de una de las grandes guitarras del rock a la gran guitarra del blues. Clapton versiona 14 de los temas de Johnson en un homenaje grabado para celebrar el décimo aniversario de From the Cradle, su primer disco de blues puro.






2011 - ABC of the Blues
El vol. 18 de esta colección de grandes intérpretes del género reproduce 20 de las canciones grabadas por Johnson entre 1936 y 1937, en una actualización del material aparecido en 1961, y que significó un fenomenal revival del culto a El rey del blues.








2011 - The Complete Collection
Coincidiendo con el centenario del nacimiento de Johnson apareció esta reedición de las sesiones completas del Rey del blues, incluidas las grabaciones descartadas en 1936 y 1937, de gran interés para conocer la manera de trabajar del guitarrista. 










sábado, 20 de diciembre de 2014

* BUDDY GUY * (1936)

Blues sin límites




Entre las décadas de 1910 y 1930 tuvo lugar en Estados Unidos un fenómeno social de enorme importancia en la historia del país, la llamada Gran migración. Cerca de dos millones de afroamericanos abandonaron los estados del sur de la Unión, económicamente agrarios y socialmente racistas, a fin de buscar un trabajo más seguro en las grandes capitales industriales del norte. Entre ellas Chicago, Detroit, Nueva York, Cleveland o Filadelfia y también de California.
Esta gran oleada de ciudadanos negros exportó a dichas ciudades todas las costumbres de la comunidad afroamericana. Entre estas, la música era esencial en su concepto de diversión. Los más jóvenes, además, mezclaron esas costumbres con las influencias recibidas de sus lugares de adopción. Así nació el Chicago blues, la adaptación del Delta blues a los hábitos musicalesde la ciudad de Illinois después de la Segunda Guerra Mundial.
Los bluesmen provenientes de Luisiana y Mississippi fueron transformando su estilo, originalmente basado en el sonido de la guitarra acústica y la armónica, gracias al revolucionario aporte tecnológico de los amplificadores, los micrófonos y las guitarras eléctricas, y a la inclusión de instrumentos nuevos para el género, como el bajo, la batería, el piano e instrumentos de viento como la trompeta o el saxo. El Chicago blues también cambió la estructura tradicional del estilo, superando la vieja escala hexatónica de blues, de seis notas por octava (por ejemplo: do, mi bemol, fa, sol bemol, sol, si bemol...), añadiendo notas de escala mayor y de los acordes de novena de dominante, un cambio que permitió a los autores una mayor variedad compositiva e interpretativa, y proporcionó a los temas un característico aire jazzístico pero sin perder su esencia de blues.
Pocos meses antes de estos hechos, el 25 de septiembre de 1957, Guy había tomado un tren que cambió su vida y también la del blues. Abandonó su Luisiana natal y se bajó en Chicago, donde no lo esperaba nada ni nadie. Desde aquel día, grabó esa fecha (92557) en todas sus guitarras. Con apenas 21 años, no tenía ni la más remota intención de convertirse en músico profesional, aunque un amigo que antes había realizado el mismo trayecto hacia el norte lo animó a mostrar sus ya notables habilidades guitarrísticas en la ciudad del lago Michigan, trabajando de día y tocando de noche por las calles, como ya hacían muchos. En Luisiana, Guy había conseguido un sencillo pero seguro trabajo como vigilante en la Universidad y ahora aspiraba a lograr un empleo similar en Chicago, con la esperanza de que allí estuviera mejor remunerado. La música ni siquiera era un sueño. Como mucho, Buddy aspiraba a que la vida en su nuevo hogar le dejara tiempo suficiente para escaparse de noche a los clubes de la ciudad para ver tocar en directo a sus ídolos. Especialmente soñaba con escuchar a Muddy Waters y Howlin´Wolf, y después correr a casa para tratar de imitar sus fraseos con la guitarra.
Su enérgico estilo de tocar la guitarra -se dice que luchaba constantemente con sus productores para aumentar el volumen de su amplificador-, unido al vigor de sus directos y a su voz aguda lo convirtieron en un puntal en la história del género y en una influencia capital para la generación posterior de bluesmen, e intérpretes de rock como Eric Clapton, Jeff Beck, Jimmy Page, Keith Richards, Stevie Ray Vaughan o Jimi Hendrix, quien llegó a afirmar que "el cielo es sentarse a los pies de Buddy Guy mientras lo oigo tocar la guitarra". Clapton, por su parte, reconocía que "Buddy Guy fue para mí lo mismo que Elvis para muchos otros", y añadía "es, de lejos y sin duda, el mejor guitarrista vivo. Su forma de tocar va más allá que la de cualquier otro intérprete gracias a su total libertad de espíritu. Verdaderamente, Buddy cambió el curso del blues y del rock´n´roll".
Buddy llevó su  modo de componer, de cantar y de tocar la guitarra desde el corazón del blues hasta las fronteras con otros estilos, para decirles a todos aquellos jóvenes apasionados del rock: "¡ Tomen todo esto y continúesn mi obra!". Lo más curioso del caso es que, más allá de la enorme energía que ponía en su música, los cambios que introdujo Guy en el género tuvieron más relación con la técnicas de producción, en especial la amplificación y la distorsión del sonido de su guitarra, que con la esencia de su blues que ha mantenido incólume a lo largo de toda su carrera.
Al contrario de los 60 -década en la que sintió la admiración de las nuevas generaciones- y los 70 -etapa de fecunda colaboración con Wells-, los años 80 resultaron estériles para Guy: no grabó ningún disco en todo el decenio y su estrella parecía apagarse definitivamente. En 1991, sin embargo, su nuevo contrato con Silvertone Records le permitió grabar el álbum Damn Right, I´ve Got The Blues, con el que obtuvo un premio Grammy, recobró el reconocimiento que su carrera sin duda merecía y volvió a las giras multitudinarias.
Con energías renovadas grabó Feels Like Rain en 1993, con la colaboración del cantante country Travis Tritt (1963) y del vocalista inglés de rock Paul Rodgers (1949), y regreó a las reíces de su blues en 1994 con Slippin´In. En 1997 volvió con su antiguo compañero Junior Wells -que moriría pocos meses después- para grabar Last Time Around: Live at Legends, todo un desafío de contención para Guy, puesto que se trataba de un álbum acústico.
Crecido por el éxito de sus experiencias más recientes, volvió al Mississippi en 2001 para registrar otra obra memorable -Sweet Tea- al estilo juke-joint blues, una de las expresiones más tradicionales y genuinas del género. Otro acústico (Blues Singer, 2003), una nueva gran producción con estrellas invitadas Brig´Em In (2005) y Skin Deep (2008), con Eric Clapton, precedieron a Living Proof (2010), Grammy al mejor álbum de blues contemporáneo, todas ellas producciones que ponen de manifiesto la inusitada actividad de este músico que, pasados los 70 años, se resiste a ceder el trono de rey del blues de Chicago.-

-DISCOGRAFÍA BÁSICA-


1967 - Left My Blues in San Francisco

Último álbum de la antológica serie de obras que Guy grabó para Chess Records a lo largo de los 60, con temas enérgicos como Keep it to Myself, Crazy Love o Leave My Girl Alone y otros más suaves, teñidos de influencias de la música soul.










1972 - Buddy Guy & Junior Wells Plays The Blues

Pese a los problemas y retrasos que por diversos motivos sufrió esta grabación, los resultados de la colaboración entre Buddy Guy y el armonicista Junior Wells son impresionantes. Se destaca A Man of Many Words, un tema con un marcado aire soul.







  1991 - Damn Right, I´ve Got The Blues

Buddy Guy vuelve a escena con energías renovadas a los 55 años y se hace acreedor al Grammy con esta obra repleta de vitalidad en la que lo acompañan grandes músicos de generaciones posteriores, como Richie Hayward, Jeff Beck y Eric Clapton.








2001 - Sweet Tea

Con la llegada del nuevo milenio y después de dejarse influir por otros géneros a lo largo de su dilatada carrera, Guy vuelve a las reíces del blues que aprendió en su adolescencia en un ambiente -un estudio del profundo Mississippi- que debió resultarle muy entrañable.








2010 - Living Proof

Con 74 años (el primer tema se titula 74 Years Young), Guy dirige este álbum autobiográfico con una vitalidad a prueba de bomba, como lo demuestra el sonido de su guitarra, más enérgico que nunca.


domingo, 23 de noviembre de 2014

* JOHNNY GUITAR WATSON * (1935 - 1996)

El padrino del blues funk


El día en el que el pequeño John heredó una guitarra de su abuelo apenas pudo contener la inmensa alegría que lo embargaba, a pesar de la severa advertencia recibida: "Tuya es, pero a condición de no tocar esa música diabólica". Para el abuelo, todo un predicador fundamentalista que cantaba gospel y tocaba la guitarra en su propia iglesia, el blues era algo así como el género de los pecadores. Pero John, recién cumplidos los 11 años  ya con una sólida formación de pianista gracias a las enseñanzas de su padre, cayó en la tentación. ¿Cómo podía un negro nacido en Houston en 1935 actuar al margen del blues urbano?. Años después, su madre Wilma recordaría: "Siempre se movía entre gente adulta. Su ídolo era Aaron T-Bone Walker. Aprendió pronto a tocar piano, guitarra, trompeta y saxo. Así que a lo llamaban el Hombre Orquesta en los años cincuenta".
Sus primeros pasos discográficos los había hecho en el piano con el grupo del saxofonista Chuck Higgins al grabar Motorhead Baby para el sello Combo en 1952. Aquel mismo tema fue publicado en 1953 por Federal con su nuevo nombre artístico, Young John Watson, y un año después otro de música instrumental de realmente alucinante y novedoso: Space Guitar donde incorporó la reverberación y el acople (feed-back) al lenguaje de la guitarra.
En 1954 vio la película Johnny Guitar bajo la dirección de Nicholas Ray, protagonizada por Joan Crawford  Sterling Hayden, entre otros, hecho que marcó su vida profesional. A partir de entonces pasó a ser conocido como Johnny Guitar Watson, firmando así sus discos simples tras fichar para RPM Records la compañía de los hermanos Bihari. En 1955 obtuvo su primer éxito con Those Lonely, Lonely Nights, un tema de Earl King de gran repercusión en las listas de R&B y que llegó a figurar en el "Top 10". Publicó también algunas joyas como Dont´t Touch Me, Hot Little Mama, Too Tired y Oh,Baby.
En 1956 Three Hours Past Midnight dio mucho que hablar y, sin duda, fue su blues preferido.
En 1956, publicó Gangster of Love en el sello Keen Records, que tuvo su momento de gloria al ser reeditado en 1978 y que pasó a ser uno de los temas más celebrados de su carrera musical.
Johnny y su colega Larry Williams unieron fuerzas en los años 60 para lanzarse a la conquista de Gran Bretaña. Su funk-soul parecía ser irresistible.
De 1969 a 1973, Johnny Guitar Watson entró en una espiral de silencio después del sonado dúo con Larry Williams. Atrás parecía haber quedado su estilo único de tocar la guitarrra. "Ah, las cosas que hacía Jimi Hendrix, pero yo empecé toda esta mierda", se lamentaba Watson como si su tiempo se hubiera acabado de golpe.
En 1976 las nubes empezaron a irse. Johnny Guitar Watson fue contratado por el sello británico DJM. "Me dieron el control  creativo y logré hacerme rico", recordaría muchos años después. La fórmula de Johnny Guitar era efectiva: dominio apabullante del blues con mucho ritmo funk y descargas de letras sarcásticas. Así se veía en escena con su voz cómica, carnal, entre palabras algo malsonantes, burlándose de la política, de la economía, y de sí mismo.
En 1981 se hizo un homenaje a sí mismo con el lanzamiento de Johnny Guitar Watson and the Family Clone, en un alarde de fanfarronería indescriptible estaba solo ante todos los instrumentos, lo que unos vieron como un fracaso grotesco y otros lo celebraron como un cóctel de hard blues-jazz-soul-funk con aires de nuevo género rap-hip hop.
En éste mismo año, grabó That´s What a Time It Is, un disco que resultó todo un fracaso comercial. Durante aquella travesía del desierto, Johnny Guitar Watson, después de vender su mansión de dos millones de dólares, se instaló en una casa del gueto mexicano al oeste de Los Ángeles donde vivía con su madre.
En la década de los 90, pasó de ser un olvidado innovador de la guitarra de blues a estar en el candelero. Los raperos lo tomaron como una suerte de padre predileto. Ahí estaban Redman, Ice Cube, Eazy-E, Dr. Dre, Jay-Z, Snoop Dog, entre otros, para rendir tributo a la música de aquel todoterreno blues-soul-rock-psicodélico-funk-rap-hip hop que tenía nombre de película, pinta de rufián, aires de lascivia y sarcasmo a media voz.
En 1994 dió el último golpe discográfico con Bow Bow, abiertamente metido ya en territorio disco, funk y rap. El 11 de mayo emprendió una gira por Japón con motivo del Carnaval de Blues. Tras actuar en Osaka Kioto y Nagoya, llegó a Yokohama donde el 17 de mayo a las siete y media de la tarde subió al escenario del Ocean Boulevard Blues Cafe entre una ola de aplausos. Al atacar la primera estrofa de Superman Lover, Johnny Guitar se derrumbó de espaldas con el micrófono en la mano. Al día siguiente, en el Hibiya Yagai Ongakudo de Tokio, el lugar previsto para el próximo concierto, la banda de blues japonesa Ukadan interpretó un clásico de Watson titulado Chicago Bound aunque con la letra actualizada: "Ha muerto el viejo Johnny y ahora no tengo nada mejor que hacer que darle a la bebida". A la salud de Johnny Guitar.

-DISCOGRAFÍA BÁSICA-


1961 - The Blues Soul Of Johnny Guitar Watson

En su versión de pianista de jazz, Johnny Guitar da nueva vida viejos temas ya publicados en el álbum  I Cried for You (1963) para el sello Cadet como Witchcraft, I Will Remember April, Misty, Polka Dots and Moonbeams o Reconsider baby.











1976 - Ain´t That A Bitch

Una bienvenida a lo alto a la nueva era funk en un primer álbum de oro. Desde el exitoso número bailable con aires de calipso-blues I Need It a la balada soul Since I Met You Baby. Sn olvidar el poderoso Superman Lover y el clásico I Want to Ta-Ta You Baby.












1980 - Love Jones

Johnny Guitar en su salsa "pimp" echando más leña "fun" al luego "funk". Alegría que llama al movimiento continuo con temas de alto voltaje: Booty Ooty, Going Up in Smoke, Telephone Bill y el funky más divertido en Lone Ranger.













1991 - BowWow

Otro nuevo baño de funk, el último de su carrera discográfica, con diez temas sin sorpresas, todo hecho por Johnny Guitar Watson dos años antes de morir, producción incluída, desde Johnny G. Is Back hasta I don´t Think So. 

jueves, 12 de junio de 2014

* LIGHTNIN´ HOPKINS * (1912 - 1982)

Un rayo de blues

Con apenas ocho años, Sam John Hopkins supo que su suerte estaba echada. Corrían aires de blues en Texas y era imposible hacer oídos sordos a la llamada del destino. Un día vio la luz en el transcurso de una comida campestre cel  (1897 - 1929), con su voz de blues y una guitarra acústica, estaba allí para mostrarle su propio futuro. Aquel ciego de nacimiento, que también se ganaba la vida actuando en las calles de Dallas y de otras ciudades texanas, acabaría siendo el Padre del Blues de Texas. Él también fue la gran inspiración del pequeño Hopkins. Poco tardó en dejar la escuela y entregarse al aprendizaje del blues de la mano de su primo Alger Texas Alexander (1900 - 1954). Ciudades del este texano como Buffalo, Brenham, Palestine, Leona y Crockett fueron escenario de su desarrollo artístico.
Ya en 1920, Hopkins se casó con una jóven llamada Elmer, y fijó su residencia en Leona. Eran tiempos duros de trabajo diario en los algodonales y maizales. Al menos los viernes y sábados por la noche podía escaparse a los improvisados bailes que solían organizarse en las plantaciones y las granjas para dar rienda suelta a su propio lenguaje musical.
En 1939, Hopkins abandonó a su mujer y a sus cuatro hijos y se fue a Houston, donde no tardaría en conocer a Antoinette Charles. Con ella vivió hasta el final de su vida. Tuvo varios trabajos temporarios hasta que, un buen día, decidió apostar a la música y vivir plenamente de ella. 
El blues de Hopkins sonaba irresistible para su fiel público de la calle, que siempre podía moverse al ritmo del popular Trouble in Mind (1924) de Richard M. Jones (1892 - 1945) o del brillante See that My Grave is Kept Clean (1927) de Blind Lemon Jefferson, transformado en One Kind of Favour en su versión particular.
Así era aquel tiempo de blues callejero: picoteaban unos de otros, saboreaban la improvisación, dejaban que las palabras se las llevara el viento o cayeran bajo el rayo de sol.
Corría 1946 cuando Lola Anne Cullum, una cazadora de talentos de la discográfica Aladin de Los Angles, cazó otra pieza mayor en el Third Ward de Houston: allí aparecía Hopkins a diario, y ella no erró el tiro. Antes de que su primer 78 rpm saliera a la venta, un ejecutivo de la compañía tuvo la brillante idea de poner delante de su apellido un apodo impactante con objeto de vender mejor el producto. Así, Sam pasó a ser Lightnin´ Hopkins.
De 1946 a 1951 llegó a grabar casi 200 canciones para varias compañías grabadoras de discos. A caballo de una pequeña sección rítmica, con bajo y batería, o armado simplemente de su guitarra acústica y su voz, Lightnin´ Hopkins grabó lo que se le antojaba, aunque se tratara de la misma canción nunca sonaba igual, abierto a la libre inspiración de un momento a otro. Era un contador de historias impenitente que tenía el don de entretener a la gente de su entorno, aparentando siempre la misma seguridad en sí mismo. "Todo lo que hago está bien", decía sin la menor modestia.
Los años sesenta fueron imborrables para Lightnin´ Hopkins. Desde los conciertos que brindó a lo largo y a lo ancho de los Estados Unidos hasta el haber llevado adelante su primera gira europea con el American Folk Blues Festival en 1964.
El artista finalmente disfrutaba de la admiración de todos, la que se vería reflejada a escala popular en el documental The Blues Accordin´ to Lightnin´ Hopkins (1967) del cineasta Les Bank. Ya en la década siguiente, volvió a su lugar en el mundo: el Third Ward. Llegó íntegro en ese viaje a través del tiempo, sin verse obligado a abandonar la rutina de la bebida y el juego, contando historias espontáneamente y grabando muy de vez en cuando.
En 1979 volvió a presentarse en el célebre Carnegie Hall de Nueva York; eso si, subió al escenario bien provisto de cerveza texana y acompañado de otras leyendas de la música: John Lee Hooker, Clifton Chenier y David Honeyboy Edwards.
Fue su última gran reunión de blues. El 30 de enero de 1982, Lightnin´ Hopkins pasó a mejor vida en Houston.

- DISCOGRAFIA BASICA -


 1959 - Lightning´ Hopkins

Sam Charters tuvo el mérito de convencer a Hopkins, con una botella de ginebra de regalo, para que grabara este álbum de 10 canciones con un solo micrófono en su departamento de Houston. Se destacan los clásicos Penitentiary Blues, Reminiscences of Blind Lemon y See That My Grave is Kept Clean.











 1962 - How Many More Years I Got

Sonido de combo familiar on el liderazgo de Hopkins, en compañía de Donald Cooks (bajo), Buster Picklens (piano), Spider Kilpatrick (batería) y Billy Bizor (arpa). De los 19 temas, dos son subimes: Mojo Hand y Mama Blues.













 1966 - Soul Blues

Diez canciones grabadas en estudio el 4 y el 5 de mayo de 1964. Con un primer tema potente, I´m Going to Build me a Heaven of My Own, en el que un hombre barbudo asegura ser Jesucristo. Del cielo a la tierra de Rocky Mountain Blues, Too Many Drivers y Black Ghost Blues.











1993 - The Swarthmore Concert

Edición que incluye el concierto de Hopkins en 1964. Aires rerescantes en 13 temas en total, desde Baby Please Don´t Go a 
I´m a Stranger, pasando por Short Haired Woman, My Black Cadillac y Sun Goin´ Down.











viernes, 23 de mayo de 2014

* BO DIDDLEY * (1928 - 2008)

Arquitecto del rock ´n´roll

A los 8 años, Ellas Otha Bates (Bo Diddley),  tomaba clases de violín y tocaba la batería y el trombón en la banda de la iglesia Ebenezer, en el sur de Chicago. En la Navidad de 1940, su hermana Lucille le regaló su primera guitarra. Ellas aprendería a tocar aquella humilde Harmony acústica en forma autodidacta. Experimentaba imitando el espectro sonoro del violín con un movimiento rápido de la púa sobre las cuerdas. A los 15 años pudo diseñar y confeccionar su primera guitarra rectangular y un año después compuso su primer tema: Don´t Want No Lyin´  Woman.
Cuando no estaba en la escuela, pasaba horas tocando por las calles de Chicago. Poco antes de graduarse, formó su primera banda, The Hipster (más tarde llamada Langley Avenue Jive Cats). En esos años desarrolló su particular técnica, creada sobre la admiración de sus admirados Muddy Waters y John Lee Hooker, y sobre su propia habilidad con la muñeca. Con el tiempo él mismo reconocería que esa era la clave de todo lo que había logrado; es decir, el fruto de 12 años de tocar el violín.
Diddley tocaba la guitarra con crudeza. Él mismo reconocía que no podía hacerlo como los demás sencillamente porque tenía unos dedos similares a "ganchos de carnicería", mucho más gruesos de lo normal. Tocando la guitarra como si fuese una batería y machacando las cuerdas, supo convertir aquel defecto en virtud. Ese estilo creaba efectos especiales como la reverberación, el trémolo y la distorsión, los que llegarían a influenciar a las bandas de heavy metal de los años 70. A su música ambién le añadió un fondo de maracas, construídas con flotadores de cisternas de inodoros, que le otorgarían más ritmo a la cadencia de la batería y le asignarían a su música una textura latina singular. Lograba así un sonido tan exótico como las guitarras que fabricaba con sus propias manos.
A diferencia de buena parte de sus colegas, Bo consiguió evitar los excesos y las tentaciones de llegar a la fama por dedicarse por completo a la composición musical para pasar a mejorar sus actuaciones en vivo, las que ya en aquella época eran consideradas deslumbrantes.
El Diddley original salta, alardea, baila, sonríe pícaro, toca con su guitarra entre las piernas o sobre su cabeza... la toca hasta con los dientes. Improvisa en vivo y usa amplificadores para producir nuevos sonidos. Era el precursor de Hendrix, y de todos los demás, inventor de esas innovaciones que se popularizarían una década después, en los años 60. Usa gruesos anteojos negros, sombrero negro de comisario, una guitarra negra, camisa del mismo color y cinturones con gruesas hebillas. El "Bo Diddley beat" y todo su estilo fueron el precedente de lo que luego explotaría como heavy metal.
El ritmo de tipo africano (que se conocería como 5 por 4) fue su marca registrada. Sentó las bases de buena parte de la influencia blusera en el rock de los años 60 y 70. Sobre esas innovaciones, Ron Wood, guitarrista de los Rolling Stones, sentenció: "Sin Bo Diddley, los Stones nunca hubiésemos llegado a ser lo que somos".
Figura excluyente en la transición del blues al rock ´n´ roll, creador de ritmos básicos con un sonido duro y afilado de su guitarra, recibiría el apelativo de The Originator (El autor). Diddley fundó lo que se conoce como "Jungle Sound", y fue un maestro absoluto de lo primitivo y lo sofisticado, además de un letrista capaz de encontrar el modo de transformar una idea simpe, y desarrollarla hasta convertirla en muchas canciones diferentes. En sus creaciones late un potente y solapado humor. Detrás del aparente significado explícito de sus letras, con frecuencia anidaba una broma, una ironía.
Artistas tan dispares como Elvis Presley, Buddy Holly, Jimi Hendrix, Mick Jagger, David Bowie, The Byrds, Bruce Springsteen y The Police han reconocido la influencia e inspiración que ejerció en ellos su beat sincopado, fruto de la incorporación de infinidad de fuentes.
Las bandas británicas de los años 60 también tomaron a Diddley como modelo. Aun las generaciones de músicos británicos más jóvenes sentían verdadera devoción por él, al punto de que la banda post-punk escocesa The Jesus and Mary Chain lo homenajeó con un tema titulado nada menos que Bo Didley is Jesus.

-DISCOGRAFIA BASICA-


1958 - Bo Diddley

Primer e imprescindible long play, producido por Phil y Leonard Chess. Incluye clásicos como I´m a Man, Bo Diddley, Before you Accuse Me, Diddy Wah Diddy, Who Do You Love? y Pretty Thing.












1959 - Go Bo Diddley

Grabado entre marzo de 1955 y septiembre de 1958, fue editado al año siguiente. Incorpora la marca registrada de las maracas de Jerome Green. El tema Say Man logra enorme popularidad  y llega al tercer puesto en las listas de rythm & blues.












1951 - Two Great Guitars

Reúne a Diddley con su amigo Chuck Berry y es considerado una de las primeras grandes reuniones de la historia del rock. Se compone de dos largas y espontáneas jam sessions más dos temas instrumentales de guitarra.











1967 - Super Blues

Glorioso encuentro del propio Diddley con Muddy Waters y Little Walter. También participan músicos de la talla de Buddy Guy y Otis Spann. Entre otros temas figuran Who Do You Love? y You Can´t Judge a Book by Its Cover.













1988 - Live at the Ritz

Grabado en vivo junto a Ron Wood (guitarrista y bajista de los Rolling Stones) en el Hotel Ritz de Nueva York. Incluye clásicos de Diddley y también Plynth (Water Down the Drain) de Hopkins-Wood-Stewart y Honky Tonk Women de Jagger y Richards.


miércoles, 30 de abril de 2014

* BESSIE SMITH * (1894 - 1937)

Primera y última Emperatriz

Haber sido la mentora de una joven de Tennessee llamada Bessie Smith es, entre otras cosas, una de las razones por las que a la legendaria cantante Gertrude Ma Rainey (1886 - 1939) se la conoce como la madre del blues. Prácticamente secuestró a Bessie para levársela de gira cuando era muy joven. Su enorme olfato artístico quedó demostrado. Rápidamente se convirtió en la voz negra más reconocida de Estados Unidos y consiguió hacer una pequeña fortuna a pesar de la dura segregación racial que entonces se practicaba en los estados del sur. Quienes compartieron con Smith sus orígenes profesionales aseguran que Rainey no le enseñó a cantar, ella poseía un don innato que fue puliendo durante su infancia y adolescencia en un ambiente donde la vida no se concebía sin el canto, especialmente por el papel fundamental que en las paupérrimas comunidades negras del sur ejercían las iglesias como centros de socialización y de aprendizaje musical. Lo que sí enseñó Rainey a Smith fue a desenvolverse en el escenario, o que la ayudó a hacerse pronto acreedora del apodo de Emperatriz del blues, el cual demostraba que ya había superado a su maestra. Se decía con razón que Bessie hacía suyos los temas que cantaba. Por  muchas versiones que se hubieran hecho de una canción si la cantaba ella, de inmediato el público pasaba a identificarla como suya.
En lo profesional, las cosas marchaban más que bien pese a creer que su voz pareciera "demasiado áspera" para esa gente del norte. Antes de haber grabado un solo disco, las entradas para sus veladas se agotaban.
En 1923 un cazatalentos de la Columbia Records la convenció para que acudiera a unos estudios de Nueva York para grabar Downhearted Blues, un tema compuesto un año antes por Alberta Hunter y Lovie Austin que vendió 780.000 copias en su primer medio año. En esta grabación, Smith ya daba muestras de una voz potente y profunda, con esa característica vibración que la hacía perfecta para interpretar las tristes letras del blues y con una versatilidad que le permitía parecer frágil y conmovedora mas allá de que, por naturaleza, su talento vocal era asombrosamente vigoroso, hasta el punto de que nunca quiso utilizar micrófono.
En 1925, grabó con Louis Armstrong el tema St. Louis Blues, un auténtico compendio de los rasgos del blues clásico, con un equilibrio perfecto entre las secciones vocales de Smith y el solo de corneta del genio de Nueva Orleans.
A partir de la finalización de la Primera Guerra Mundial y durante todos los prósperos años 20, e blues pasaba a reflejar os problemas de la vida urbana del norte: la dificultad para encontrar trabajo, la alienación y masificación de la ciudad, el estresante ritmo urbano, etc.
En 1929, frente a una profunda crisis personal  el contexto negativo originado por la crisis financiera de Wall Street empezaron a hacer mella en su trayectoria profesional. En 1931 Columbia dejó de contar con ella a causa del desplome experimentado en la venta de discos de blues.
Pese al período de crisis que sufría el blues, Bessie Smith dejó un legado grandioso. No sólo en el mundo del blues -género que la condujo a unos niveles de popularidad jamás vistos, ni antes ni después-, sino en la música del siglo xx en general. Muchas de las grandes voces de las décadas posteriores, como Billie Holiday, Janis Joplin y Aretha Franklin entre otras, reconocieron la influencia indeleble que el canto de La Emperatriz del blues había ejercido en sus carreras. La propia Joplin, por ejemplo, pagó de su bolsillo la lápida colocada en su sepulcro, después de haberse identificado el lugar donde estaba enterrada, y mandó grabar en ella la siguiente frase: "La cantante de blues más grande del mundo jamás dejará de cantar".

- DISCOGRAFIA BASICA-


1951 - The Bessie Smith Story

La primera antología de La Emperatriz del bues se publicó 14 años después de su muerte. Se trata de cuatro discos, los tres primeros muy recomendables para el público en general y el cuarto más adecuado para los iniciados.














1989 - The Collection

Las grabaciones completas de Bessie Smith abarcan múltiples discos, pero pueden resultar muy intimidatorias para un profano. Esta recopilación publicada por Columbia es una excelente antología de la cantante, con grabaciones que abarcan el período de 1923 a 1933.











1991 - Empress of the Blues:
Collectors Edition

Otra buena compilación de las mejores grabaciones de Smith. Incluye Empty Bed Blues, en el que compite con el trombonista Big Charlie Green en un duelo delicioso.











1999 - The Empress & the Pianist
(1923-1931)

Un acercamiento a Bessie a través de algunos de los pianistas que la acompañaron. Si bien se incluyen temas con Clarence Williams y Fletcher Henderson, se nota la ausencia de algún tema con Porter Grainger o Buck Washington.











2003 - Martin Scorsese Presents the Blues:
Bessie Smith

El prestigioso director de cine produjo una serie de documentales sobre el blues. Esta selección era la banda sonora del que estaba dedicado a Smith.